
Formato: Versión Kindle
Fecha de publicación: 12/03/2018
Longitud de la impresión: 534
Puntuación: 🌕🌕🌕🌕🌕
Sinopsis
Una noche cualquiera condicionará el resto de su existencia.
Tras la muerte de su abuela Beatrice, Nora Harris hereda su cafetería, un local con tanto encanto como historias vividas, situado en un tramo tranquilo de Front Street, Brooklyn.
Un día, a las once de la noche, recibe la visita de Jacob, un hombre envuelto en un halo de misterio que dice venir desde Nueva Jersey solo para probar su chocolate caliente. Repite el mismo ritual seis noches seguidas entablando una curiosa relación con Nora, quien se siente conectada a él. Al séptimo día, la curiosidad por saber quién es realmente Jacob la llevará a adentrarse en un callejón donde, desde siempre, la ha estado esperando un portal del tiempo que la transportará a los años 60, cuando su abuela Beatrice aún vivía y era la propietaria del café.
«El tiempo borra las pruebas tangibles de que una persona ha vivido». Una novela llena de matices y secretos, trepidante y absorbente, que nos descubre que toda decisión, por muy pequeña que sea, influye en el transcurso de toda una vida. |
Perdida en el tiempo es una novela de narrativa romántica mezclada con fantasía, escrita por la autora española Lorena Franco y publicada en marzo de 2018. Forma parte de la trilogía del tiempo, siendo este su segundo libro. Sin embargo, pueden leerse independientemente unos de otros, ya que en esta trilogía el único punto de unión son los viajes en el tiempo.
- La viajera del tiempo
- Perdida en el tiempo
- La memoria del tiempo (12 de noviembre)
Este año estoy descubriendo autoras que merece mucho la pena conocer, no sólo porque sus libros estén muy bien escritos y sean adictivos hasta el punto de quedarte leyendo hasta las 4 de la mañana, sino también por su amabilidad y paciencia. Descubrí los libros de Lorena un poquito antes de que ella contactara conmigo para reseñar este en concreto; de hecho, lo tenía en mi lista de libros pendientes. Quiero dar las gracias a Lorena por la confianza que depositó en mí ofreciéndome su novela que, por otro lado, ha desencadenado que quiera leerme todos sus libros. El siguiente que leeré será La viajera del tiempo.
Esta historia se desarrolla entre los años 2016 – 2017 y los años sesenta, concretamente 1965; año al que llega Nora a través de un misterioso portal del tiempo, situado en la pared de un callejón cercano a su cafetería. El libro se divide en cuatro partes: 2016, 2017 I, 1965 y 2017 II. De esta forma, la autora nos sitúa en la época donde nos encontramos en cada momento. De igual modo, su distribución también nos permite conocer qué personaje está relatando cada parte de la historia.
«Escribe para ti. Lo que a ti te gustaría leer, da igual que no salga
del cajón, tú hazlo y termina lo que empieces. Es importante que
termines. Busca y experimenta, pero, sobre todo, disfruta
mientras lo haces. Seguro que es bueno. Confía, querida.
Confía».
Los personajes de esta novela son muy entrañables. Consiguen que te sumerjas en ella hasta el punto de sentir que eres tú misma la protagonista de la historia. Personalmente, esta novela me ha llevado a reflexionar sobre cómo reaccionaría si estuviera realmente en el papel de Nora. De igual forma, me ha removido muchos sentimientos por dentro ya que tenía a mis abuelos en la cabeza todo el tiempo mientras iba leyéndola.
[…] la fuerte convicción de que el destino existe y que,
cuando quiere, puede darte la señal que necesitas
para que tú mismo sepas qué camino tomar
Una de las cosas más interesantes que tiene la novela es la soltura con la que Lorena ha conectado una historia ficticia con hechos que realmente ocurrieron (el concierto de los Beatles en el Shea Stadium, el apagón de 1965 y 1977 en Nueva York,…). Personalmente, me resulta interesante ya que de esta forma puedo conocer hechos históricos que aún no conocía y, mi curiosidad tras leerla, me hace querer buscar más información sobre ello. Por otro lado, es una novela bastante predecible, quitando algunas cosas que realmente no esperaba, lo demás se podía prever con antelación. En este punto, quizá he sentido la necesidad de un desvío en el camino, que realmente no pudiera adivinar nada de lo que iba a ocurrir y así tener una mayor sorpresa. En cualquier caso, como he dicho anteriormente, esto sí se desarrolla en algunas ocasiones. La autora se desvía de lo predecible y lo cierto es que sorprenden tanto que te dejan reflexionando sobre lo que acaba de ocurrir.
Desde entonces, nos prometimos mutuamente que seguiríamos buscando
tesoros en forma de momentos, como la ilusión de aquel día; de lugares,
tratando de encontrar tiempo para viajar y conocer mundo, y de personas.
Sobre todo de personas, recalcaba siempre mi madre. Porque si seguía
compartiendo esos tesoros en forma de momentos y lugares con personas
especiales, me esperaría una gran vida.
Por último decir que me ha gustado mucho la forma en la que Lorena escribe, consiguiendo envolver al lector completamente en la historia. Además, va combinando un lenguaje más actual, introduciendo para ello las nuevas tecnologías ya sea Facebook o Whatsapp; con uno propio de los años 60.
Qué satisfacción es, para un escritor, escribir la palabra «Fin». Pero el «Fin», en la vida real, también implica otras emociones como el miedo y la inseguridad. La palabra «Fin», salvo para la historia ficticia plasmada en el papel de un escritor, casi nunca augura nada bueno. «Fin» es tristeza y soledad, ruptura y despedidas, oscuridad y lágrimas al caer la noche aunque, de vez en cuando, supone un alivio cuando la situación no era feliz. Es cuando se termina todo, sonrisas y lágrimas, lo bueno y lo malo.
Au revoir!
He vivido en los años 60 mientras leía este libro.
Gracias, Lorena.
…Prométeme que seguirás buscando tesoros en forma de momentos, lugares y personas.





































